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¿Cómo sé si necesito ir al psicólogo? Claves para tomar la decisión

Por Javier Cordera, psicólogo en Oviedo


No existe un criterio único ni universal que determine cuándo es necesario acudir a un psicólogo. Pero sí hay indicadores funcionales claros: señales observables en la conducta y en el contexto de una persona que permiten valorar si el malestar que experimenta está interfiriendo de forma significativa en su vida.

La pregunta relevante no es si lo que sientes tiene nombre clínico, sino si está afectando a lo que haces, a cómo te relacionas y a tu capacidad de funcionar en las áreas que te importan.




Qué se entiende por interferencia significativa


Desde un enfoque conductual, el malestar psicológico no se evalúa solo por su intensidad subjetiva, sino por su impacto funcional: en qué medida altera el comportamiento habitual de una persona y la aleja de sus valores y objetivos.

Algunos ejemplos concretos de interferencia:


Evitación persistente. Dejar de hacer cosas que antes se hacían, o que se querrían hacer, como resultado del malestar. Puede ser evitar situaciones sociales, posponer decisiones importantes, abandonar actividades que antes tenían sentido. La evitación reduce el malestar a corto plazo, pero lo mantiene y amplifica a largo plazo.

Rigidez conductual. Responder siempre de la misma manera ante determinadas situaciones, aunque esa respuesta no funcione o genere consecuencias negativas repetidas. Los patrones rígidos son una señal de que el repertorio conductual de una persona se ha estrechado.

Deterioro en las relaciones. Conflictos frecuentes, distancia emocional, dificultad para comunicarse o para mantener vínculos que antes eran estables. Las relaciones son uno de los contextos donde el malestar psicológico se hace más visible.

Duración e intensidad sostenida. El malestar que persiste durante semanas o meses, sin que la persona encuentre por sí sola formas efectivas de manejarlo, es un indicador claro de que algo en el patrón requiere atención externa.



Por qué la comparación con otros no es un criterio útil


Es frecuente minimizar el propio malestar comparándolo con situaciones más graves. Este tipo de comparación no es funcionalmente útil: el hecho de que otras personas presenten mayor deterioro no dice nada sobre si el malestar de uno mismo requiere o no atención.

El criterio relevante es la interferencia en la propia vida, no la posición relativa respecto a otros.



No es necesario tener un diagnóstico para ir a terapia


La terapia psicológica no está reservada a los denominados comúnmente "trastornos clínicos graves". Muchas personas que acuden a consulta no cumplen criterios diagnósticos formales, pero sí presentan patrones de comportamiento que generan malestar sostenido y que no están pudiendo modificar por su cuenta.

El trabajo terapéutico en estos casos tiene un objetivo claro: analizar qué está ocurriendo, identificar qué factores están manteniendo el problema y construir un repertorio conductual más flexible y funcional.



Qué ocurre en la primera consulta


La primera sesión no tiene carácter diagnóstico formal. Sirve para hacer una valoración inicial de la situación: qué está pasando, desde cuándo, qué se ha intentado hasta ahora y qué espera la persona del proceso terapéutico.

A partir de ahí se decide conjuntamente si tiene sentido iniciar un proceso y cómo orientarlo.



Consulta en Oviedo


Si reconoces alguno de estos indicadores en tu situación y estás en Oviedo o Asturias, puedo ayudarte. Trabajo con adultos desde un enfoque contextual basado en el análisis funcional de la conducta y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). El objetivo no es eliminar el malestar, sino entender qué lo mantiene y ampliar el margen de acción.

La primera consulta es gratuita y sin compromiso.






Javier Cordera — Psicólogo Sanitario en Oviedo. Nº Colegiado O-03673.

 
 
 

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