top of page
Buscar

¿Cuándo ir a terapia de pareja? 5 señales de que es el momento

Por Javier Cordera.


Pedir ayuda para la relación no es fácil. No porque no existan psicólogos, ni porque la terapia de pareja sea algo raro o extremo, sino porque reconocer que algo no está funcionando (y que solos no estáis pudiendo con ello) requiere una honestidad que a veces cuesta mucho.


A menudo las parejas llegan a consulta después de haber intentado durante meses, o años, que las cosas mejoren por su cuenta. Han hablado, han discutido, han hecho las paces, han vuelto a discutir. Y en algún momento se dan cuenta de que están atrapados en un patrón que se repite, sin saber bien cómo salir de él.


Desde un enfoque contextual como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), entendemos que muchos de esos patrones tienen una lógica: las personas hacemos lo que hemos aprendido que funciona, aunque a veces lo que "funciona" a corto plazo (evitar el conflicto, callarse, alejarse) va erosionando la relación poco a poco.

No se trata de buscar culpables ni de llegar a la conclusión de que la relación está rota. Se trata de entender qué está pasando y decidir, con más claridad, qué queréis hacer con ello.




Estas son algunas de las señales que suelen indicar que puede ser un buen momento para buscar apoyo profesional.


1. Tenéis las mismas discusiones una y otra vez

Discutir es normal en cualquier relación. El problema no es el conflicto en sí, sino cuando ese conflicto se repite sin resolverse nunca. Si hay temas que vuelven una y otra vez, con las mismas palabras, el mismo enfado y el mismo resultado —o ningún resultado—, es una señal de que solos no estáis pudiendo salir de ese patrón.

En terapia de pareja se trabaja precisamente eso: identificar qué hay debajo de esas discusiones repetidas y aprender formas nuevas de abordarlas.


2. La comunicación se ha cerrado o se ha vuelto hiriente

Hay dos formas habituales en que la comunicación se deteriora en una pareja. La primera es el silencio: dejar de hablar de lo importante, evitar los temas que generan conflicto, ir acumulando cosas sin decir. La segunda es la comunicación dañina: las críticas constantes, los reproches, las frases que hacen daño aunque no sea la intención.

Ambas son señales de que algo necesita atención. Un psicólogo de pareja puede ayudaros a recuperar una comunicación más honesta y menos destructiva.


3. Uno de los dos ha perdido interés o se ha distanciado

La distancia emocional es uno de los signos más silenciosos y, a la vez, más importantes. No siempre hay una pelea o un evento concreto: simplemente, uno de los dos empieza a estar menos presente, a compartir menos, a invertir menos en la relación.

Esto no significa necesariamente que la relación haya terminado, pero sí que algo ha cambiado y merece atención antes de que la distancia se vuelva demasiado grande.


4. Ha habido una ruptura de confianza

Una infidelidad, una mentira importante, una traición... Estas situaciones no son automáticamente el fin de una relación, pero sí suponen un antes y un después. Reconstruir la confianza es un proceso que pocas parejas pueden hacer solas, porque implica trabajar el dolor, la responsabilidad y los acuerdos futuros de una forma que requiere un espacio seguro y neutral.

La terapia de pareja es precisamente ese espacio.


5. Sentís que os habéis ido distanciando sin saber por qué

A veces no hay un conflicto claro ni una crisis evidente. Simplemente, la pareja siente que ya no está tan conectada como antes. Hay menos complicidad, menos intimidad, menos ganas de compartir tiempo juntos. Se viven más como compañeros de piso que como pareja.

Esta sensación de deriva también es motivo más que suficiente para ir a terapia. No hace falta esperar a que todo explote.


Una pregunta frecuente: ¿y si mi pareja no quiere venir?

Es una situación muy común. Uno de los dos da el paso y el otro se resiste. En ese caso, hay dos opciones útiles:

Por un lado, puedes empezar tú con sesiones individuales centradas en la relación. Muchas veces, cuando uno empieza a cambiar cosas, el otro se anima a participar.

Por otro lado, si decides plantearle la idea a tu pareja, hazlo desde un lugar tranquilo y sin reproches. No como una amenaza ni como una acusación, sino como una propuesta de cuidar algo que os importa a los dos.


¿Qué pasa en una sesión de terapia de pareja?

La primera sesión sirve principalmente para conoceros: entender cómo es la relación, qué os ha traído hasta aquí y qué esperáis conseguir. No es un juicio ni un interrogatorio. El psicólogo no está ahí para decidir quién tiene razón, sino para ayudaros a entenderos mejor.

A partir de ahí, el proceso se adapta a cada pareja. Algunas situaciones se resuelven en pocas sesiones; otras requieren un trabajo más continuado. Pero el objetivo siempre es el mismo: que los dos os vayáis con herramientas reales para manejar lo que os ocurre.


Terapia de pareja en Oviedo

Si reconoces alguna de estas señales en tu relación y estás en Oviedo o Asturias, puedo ayudarte. Ofrezco sesiones de terapia de pareja tanto presenciales en mi consulta del centro de Oviedo (calle Campoamor 27) como online, para que podáis elegir el formato que mejor se adapte a vosotros.

La primera toma de contacto es gratuita y sin compromiso. Es solo una conversación para conocernos y ver si puedo ayudaros.


Javier Cordera — Psicólogo Sanitario en Oviedo. Nº Colegiado O-03673.

 
 
 

Comentarios


bottom of page
WhatsApp